El lenguaje de las Cosas (2020) is an installation performance I produced for FESE (Festival Estación Sonora Experimental, Colombia). This project is inspired by the Wayuu culture and its language-environment relationship. The Wayuu community is located on the La Guajira peninsula, situated between Colombia and Venezuela. According to a Wayuu founding myth, the earth, or Mma in the native language, was fertilized by the father of rain, or Juyaa, thus giving rise to all living things. Rain is a metaphor for the power of language, called Pütchikalü (meaning: word or meaning). Both Pütchikalü (the word) and Juyaa (the rain) are dynamic and bring life. The word arises from the union between the earth and the rain, between the permanent and the transitory, between the arid and the fertile. For the Wayuu, the world, so to speak, is discovered and also fertilized through language.
For this project, the phrase āhacerse entornoā (to make yourself environment) was written on a wall of the Espacio Odeón (BogotĆ”, COL) by scraping its surface with a junk object from the streets of BogotĆ”. Both the wall and the junk object were connected to contact microphones that picked up the sounds produced by the friction. These sounds were recorded in separate channels. Once the action was finished, the junk object was left leaning against the wall and the recorded sounds were played back into the room. The sounds generated by the scraping/writing on the walls resonated in the exhibition space as a remnant of the vibrations and the physical encounter of object-wall-writing.
Taking the trace back to its “precariousness” and introducing it into the machine (the audio recorder) displaced the spoken word from Western phono- and logocentrism by creating, through the machine, an automated gap that is representing the means of language production and reproduction rather than the intended semantic meaning.
>Process Spanish<
Identidad y contexto
Sobre la relación entre hombre y naturaleza
Actualmente la modernidad ha establecido un modelo de relación entre hombre y naturaleza como tĆ©rminos opuestos. Esto es conocido por el famoso dualismo naturaleza ā cultura. Se trata de un concepto mecanicista de la naturaleza del cual Descartes (el llamado padre del racionalismo) fue su ideólogo. Este concepto se ha arraigado en la forma universal de entender al mundo a lo largo de los Ćŗltimos 4 siglos. El Racionalismo se basa en las matemĆ”ticas clĆ”sicas y en conceptos de mecĆ”nica para describir al mundo y los organismos que lo pueblan, ignorando procesos mucho mas complejos sin explicación entonces y aĆŗn no muy entendidos (como son los sistemas de crecimiento y reproducción: Genesis).1 Nuestro sistema económico mundial depende y abraza hoy mas que nunca esta comprensión mecanicista de la naturaleza. Debido a las crisis actuales, como el cambio climĆ”tico y sus consecuencias económicas, sanitarias y ecológicas, se ve la necesidad de tomar distancia de esta visión antropocĆ©ntrica del mundo y crear una visión en lo posible āneutral”. AsĆ surge lo que hoy denominamos post-humanismo. Filósofos como Spinoza, Marcuse estĆ”n siendo discutidos y releĆdos. Un filósofo francĆ©s que ha estado pensando en este sentido desde los aƱos 90 es Bruno Latour (Parlamento de las cosas). El hombre es visto aquĆ como parte de la naturaleza y no como su opuesto. La cultura serĆa entonces parte de la naturaleza y por consiguiente, todo lo que el hombre hace tambiĆ©n.
En base a esto, y teniendo en cuenta los conceptos mas inclusivos de naturaleza y cultura, en el trabajo elaborado durante el laboratorio FESE reflexiono y busco una definición apropiada de lo que llamamos identidad en relación con entorno y de qué forma puede ser el sonido un elemento que los amalgame.
Tras haber investigado sobre la relación medioambiente – palabra – cultura que se observan en culturas como la Wayuu y cómo esta se relaciona intrĆnsecamente con la creación del mundo, se me ocurre indispensable abordar la palabra misma (pütchikalü, en idioma Wayuu) cómo nĆŗcleo creador de identidad y tambiĆ©n de contexto (en el sentido que Humberto Maturana le dĆ” al lenguaje).
Trasfondo teórico
āYa en la dĆ©cada de 1960 sociólogos, pero especialmente antropólogos y geógrafos sociales han reconocido el papel del entorno en la constitución de la identidad. Sin embargo, lugares como el hogar, la zona residencial o la ciudad han sido cientĆficamente muy descuidados en su significado psicológico para la identidad, ignorando a Georg Simmel que ya en 1903 habĆa descrito el fenómeno en su obra sobre el comportamiento y la experiencia del habitante de la ciudad. Tuvieron que pasar casi otros 60 aƱos antes de que se investigara mas sistemĆ”ticamente la importancia psicológica del entorno espacial y los fenómenos de su conexión con la identidad y el yo de una persona.
Lugares como sĆmbolos del yo: En The urban villagers, Herbert Gans describió cómo en la āre-urbanización” de distritos urbanos los planificadores destruyen sin saberlo la cohesión social y, por tanto, la “identidad territorial” de los residentes de dichos distritos.
En este contexto, el estudio de Herbert Gans (1962) ya mostró cómo residentes reasentados perdieron la oportunidad de cultivar su identidad. Las consecuencias negativas de este desarraigo provocaron problemas de salud y patologĆas entre estos habitantes. AdemĆ”s, con la pĆ©rdida de “identidad territorialā aumentaron la delincuencia juvenil y las dificultades escolares, la delincuencia y el alcoholismo y el suicidio.
Las reacciones de duelo o de estrĆ©s en forma de nostalgia y problemas de salud se documentan como consecuencias psicosociales.ā 2
En este fragmento de Urs Fuhrer se nos revelan con claridad procesos de desarraigo del entorno que se pueden observar tanto en las zonas urbanas como en zonas campestres. Desde mi punto de vista esa intervención fĆsica sobre el espacio construido prosigue a una conceptualización geomĆ©trica del espacio que surge de la base racional y mecanicista del mundo promovida por el lenguaje. Es decir, se puede descontextualizar a una población sin necesidad de moverla de sito, sino atravez del lenguaje, redefiniendo su entorno.
En resumen; trabajar en un lenguaje mas inclusivo de todas las formas (vivientes o las llamadas inertes) que coexisten en nuestra realidad cotidiana significa construir und entorno mas sano y una identidad mas estable.
La palabra como trazo del entorno
La escritura es el dibujo mas colmado de significado. Una palabra escrita es silenciosa pero la escritura en sà no lo es. Escribir produce sonidos secundarios a los contenidos del texto; el sonido del teclado del computador, el sonido del lÔpiz sobre el papel en todas sus cualidades y combinaciones, etc. El sonido de la escritura no se considera sonido del lenguaje. Muy diferente a la voz que lee lo escrito, el sonido de la escritura hace evidente a los materiales que se frotan para dibujar las letras. Ese sonido es el que me interesa en cuanto es el sonido que amalgama la superficie del espacio que rodea al texto, el instrumento/objeto que se utilizó para escribirlo y su interacción con el espacio y el significado escrito; es decir la expresión cultural.
Entonces, quĆ© sucede si en vez de escribir en y con medios convencionales se usan como medios objetos ya cargados de significado. El espacio arquitectónico mismo puede ser empleado como soporte y algĆŗn desecho industrial podrĆa usarse como ālapizā. El sonido que producen estos dos elementos al frotarse expresa su naturaleza fĆsica y la posición simbólica (e histórica, si se quiere) que ocupan en una cultura.
Hasta llegar a nuestros oĆdos el sonido primero toma un recorrido mĆŗltiple, refractĆ”ndose en las superficies que hacen al espacio que lo rodea y transportando todas esas materialidades mas la materialidad de su fuente. Un sonido es siempre su entorno; lo transporta y lo amalgama. El sonido es el lenguaje de las cosas. A travez del sonido nos unimos a las cosas y estas se unen a nosotros en un espacie de dialogo ininterrumpido. AsĆ es que tomar una identidad, pertenecer, sentirse parte, asĆ tambiĆ©n como la simple escucha, es hacerse entorno.
Instalación y acción performativa
Las frase āhacerse entornoā se escribirĆ” en una pared del espacio expositivo Odeón mediante el raspado de la superficie con un objetos chatarra de las calles de BogotĆ” haciendo hincapiĆ© en la relación āentorno urbano <ā> lenguajeā. Los sonidos generados por el raspado/escritura en las paredes serĆ”n el elemento principal de la obra. La escritura no tiene necesariamente que ser legible. Los sonidos de fricción generados por la escritura reemplazarĆan a la voz.
Tanto la pared como el objeto chatarra estarĆ”n conectados a microfonĆa de contacto que harĆ” posible la toma y grabación de los sonidos producidos por la fricción de ambos. La acción se documentarĆ” en video y este serĆ” parte de la documentación de la obra. Unas vez finalizada la acción, el objeto chatarra se dejarĆ” apoyado contra la pared y los sonidos grabados se reproducirĆ”n en la sala en forma de loop.
1. Vease: The Machine conception of the organism in development and evolution: A critical analysis, Daniel J. Nicholson,
2. Selbst, Identität und Raumbezug (auf der Grundlage eines Aufsatzes von Urs Fuhrer für die Enzyklopädie Um-weltpsychologie, 2008)
El lenguaje de las cosas
Instalación sonora y acción performativaUn trozo de chatarra, 2 micrófonos de contacto, 1 grabador y reproductor digital, 1 mezcladora, 2 altoparlantes activos ā Mario Asef 2020
Festival Estación Sonora Experimental
FESE 2020
Puerto ContemporƔneo: Espacio Alternativo para las Artes
BogotĆ”, Colombia





Photographies Ā© Zoila Silena Arias










